viernes, 25 de octubre de 2013

LA NOVELA DEL SIGLO XX

El inicio del siglo XX trajo consigo cambios que afectarían a la vida diaria de las personas y también de la novela. El nacimiento del psicoanálisis, la lógica de Wittgenstein y Russell, del relativismo y los avances de la lingüística provocan que la técnica narrativa intente también adecuarse a una nueva era. Las vanguardias en las artes plásticas y la conmoción de las dos guerras mundiales, también tienen un gran peso en la forma de la novela del siglo XX.

Por otro lado, la producción de novelas y de los autores que se dedican a ellas vio en este siglo un crecimiento tal, y se ha manifestado en tan variadas vertientes que cualquier intento de clasificación será sesgado.

La novela del siglo XX recoge, como no podía ser menos, algunos elementos del siglo anterior que fundamentarán muchas de sus características. La evolución del pensamiento filosófico, las ideas sociales, las teorías políticas y el progreso científico contribuyeron a crear una nueva orientación de la novela hacia 1870, y serán autores paradójicamente poco leídos en su tiempo los que van poniendo en marcha radicales ataques a la imagen vigente del mundo.

Sin embargo, a pesar de todos los contactos e influencias, el siglo XX alumbrará una forma de hacer novela emancipada de las fórmulas tradicionales; deja de ser puro entretenimiento para convertirse en testimonio de conocimiento, preocupación intelectual y reflejo de profundos problemas humanos.

Pero, más importante que el enriquecimiento temático resultará la renovación técnica, el cambio radical de la estructura: desplazamiento del punto de vista narrativo, enfoque de una acción desde distintas perspectivas, ruptura de la secuencia temporal, contrapunto, monólogo interior, etc.

Características:

  • El narrador omnisciente, controlador de tiempo, espacio y sentimientos, deja paso a un narrador dubitativo, frecuentemente en primera persona. La duda se traslada al lector mediante el escepticismo o los titubeos del narrador.
  • El punto de vista, para alejarse de lo narrado, el narrador adopta diferentes puntos de vista, tan pronto desarrolla los hechos en calidad de testigo o transcriptor como se incorpora el monólogo interior, se especula o se documenta con la meticulosidad del periodista o el historiador.
  • El tiempo y el espacio: El tiempo desaparece hasta el punto de ocuparse de unos meses, un día o un breve instante. Prima el espacio, incorporado con múltiples detalles u operando con valor simbólico. Lo narrativo cede ante lo descriptivo. El tiempo es relativo, fragmentario y caótico.
  • El escenario, la ciudad se convierte en el escenario por excelencia donde se mueven esos personajes. Su función no es de simple escenario, sino que incluso llega a ser el verdadero protagonista.
  • Los personajes, se centra más en ellos que en los hechos, el protagonista no es un héroe, sino un anti-héroe que ha quedado desorientado, angustiado, anulado y sin destino en la ciudad. Un personaje redondo que, a veces, está teñido de autobiografismo y bajo cuya perspectiva psicológica se narra la acción; pero en otras ocasiones, forma parte de una masa.
William Faulkner (1897 – 1962)

Contexto cultural:

"Generación perdida" es el nombre que recibió un grupo de notables escritores estadounidenses que vivieron en París y en otras ciudades europeas en el periodo que va desde el final de la Primera Guerra Mundial hasta la Gran Depresión. Este grupo incluye a figuras como John Dos Passos, Ezra Pound, Erskine Caldwell, William Faulkner, Ernest Hemingway, John Steinbeck y Francis Scott Fitzgerald. Durante una conversación cotidiana, Gertrude Stein, amiga íntima de Hemingway, le dice: «You're all a Lost Generation». Esta expresión fue popularizada por Ernest Hemingway en sus obras Fiesta y París era una fiesta.

La Generación Perdida muestra en algunas de sus obras los efectos de la Gran Depresión de 1929. Entre ellas se pueden contar Las uvas de la ira de John Steinbeck, un libro que plasma los efectos de esta crisis en el campo estadounidense, su efecto en los campesinos.

Por otro lado, Manhattan Transfer de John Dos Pasos es una alegoría de la Tierra Prometida que termina engullendo a sus fundadores. Esta novela, junto con “El gran Gatsby de Fitzgerald” es probablemente la obra que mejor refleja el materialismo de la sociedad estadounidense que está a punto de sumergirse en el marasmo económico que daría lugar al Crack de 1929.

Características:
  • El pesimismo y desconcierto.
  • La inutilidad y la crueldad de la guerra.
  • Los felices años veinte.
  • La era del jazz.
  • La depresión económica.
  • La sociedad norteamericana en general.
  • Liberalismo y el radicalismo.






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